Proyecto de Mauricio Miranda para la Bienal Centroamericana 2010 en Panamá.
Viernes 16 de abril
Videoteca MADC
6 p.m.
Estarán presentes:
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Clara Astiasaran
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Joaquín Rodríguez del Paso
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Mimian Hsu
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Mauricio Miranda
La fundación
La fundación de nombre “La Fundación” es una iniciativa privada, que se ha creado para solventar la problemática de las instituciones artísticas en la región centroamericana, logrando servir de apoyo a los artistas en labores de financiamiento.
“La Fundación” tiene la facultad de generar proyectos para recaudar recursos financieros que trasladará a los artistas y curadores de todo Centroamérica. Por consiguiente, el primer proyecto lleva por nombre “Confines de Lucro”.
Confines de Lucro
Una de las áreas más problemáticas del sistema del arte, y en particular del ámbito centroamericano, es la falta de opciones de financiación para los artistas, así como el débil mercado del arte en la región. Por otra parte, las instituciones y proyectos expositivos suelen contar con producciones ya realizadas, sin que se les retribuyan a los artistas honorarios ni costos de producción. En consecuencia, muchos proyectos quedan sin realización, pendientes de algún evento o institución que los patrocine, o bien de una convocatoria que esporádicamente justifique el esfuerzo. Así, la mayoría de los artistas deben trabajar en otras actividades para compensar la escasa rentabilidad de sus producciones artísticas.
Con el objetivo de responder a esta situación de crisis en el sistema cultural centroamericano,
La Fundación
ha creado el proyecto “Confines de Lucro” basándose en el sistema de refinanciación bancaria (bonos) y adaptándolo al contexto artístico.
Esta obra consiste en poner a la venta los bonos de “Confines de Lucro”, y con el dinero obtenido financiar un proyecto expositivo (los proyectos de los artistas centroamericanos seleccionados y un curador). Y así sucesivamente, con el objetivo de llegar a financiar un compendio de exposiciones anuales. La venta de los bonos se hará a través de una campaña de marqueting.
En esta primera edición se invito a la curadora Tamara Díaz y a los artistas Adán Vallecillo, Ángel Poyón, Alicia Zamora, Dalia Chèvez, Joaquín Rodríguez del Paso, Mauricio Esquivel, Mimian Hsu, los cuales han confirmado su participación.
Artistas
Los artistas participantes se comprometerán a realizar una obra inédita de rigor para la exposición y respaldaran el valor de los bonos con otra obra relacionada con la anterior, pero producida en series de cien ejemplares. Cada inversor obtendrá una de estas obras y un catálogo. Las obras creadas para la exposición son propiedad del artista.
Mauricio Miranda G.
Febrero 2010
Confines de Lucro
Es una obra (de Mauricio Miranda) y una exposición (con Adán Vallecillo, Ángel Poyón, Alicia Zamora, Dalia Chevez, Joaquín Rodríguez del Paso, Mauricio Esquivel y Mimian Hsu). Es un régimen económico (basado en el sistema de refinanciación bancaria) y una figura jurídica (La Fundación). Es una transacción financiera y un modelo de producción artística. Es una campaña publicitaria y un programa de crítica institucional. Es un intruso en el mercado del arte y una alternativa de gestión cultural. Es un ejercicio de especulación y un gesto de solidaridad. Es un proceso colectivo y un producto individual. Es una curaduría y una performance. Es una articulación de ideas y obras. Es una
práctica y una política de valorización del trabajo artístico. Es hacer. Es actuar.
“Confines de lucro” podría ser todo eso. O algo menos y algo más: un engranaje de agentes, bonos, transacciones, artistas, obras, pero sobre todo de deseos. Lo que me entusiasmó de este proyecto tiene que ver con su intento de conectar deseos de producir, con deseos de financiar esas producciones, con deseos de trabajar en colectivo, con deseos de exponer, con deseos de coleccionar, con deseos de interferir en el sistema del arte y con incontables deseos más. Y me atrajo también el hecho de ser invitada como curadora al proyecto de un artista. Un gesto de agradecer en un sistema cada vez más
codificado, en el que cada actor tiene su papel y lo interpreta con más o menos variaciones: el artista, el curador, el galerista, el crítico, el coleccionista; cada uno en su lugar.
Con humor y no poco atrevimiento, el título juega con su opuesto “sin fines de lucro”, propio de instituciones artísticas y civiles. Pero más que un proyecto con ánimo de lucro, se trata de una pregunta por esos lindes de lo lucrativo, que se pueden extender más allá de lo económico a beneficios simbólicos, políticos o fiscales, por ejemplo. En todo caso, la invitación a los artistas centroamericanos que participan en el proyecto, además de por sus consistentes trayectorias, tiene que ver con algunas de las investigaciones que han desarrollado en obras previas y que de algún modo estarían en consonancia con el proyecto “Confines de lucro”. Así, además de participar como “becarios” (o algo así) de La Fundación, se trata de compartir un proceso colectivo de debate y producción. Entre las cuestiones que nos gustaría tratar en el proyecto está el sistema del arte y sus juegos de valor, pero también las formas del capitalismo contemporáneo y los roles que nos toca jugar como productores culturales.
No se entendería “Confines de lucro” sin hablar de inversión. Sin embargo, me gustaría pensarlo no sólo en términos económicos. Invertir, en este caso, tiene que ver también con cambiar el orden de las cosas, con producir una alteración -aunque sea en pequeña escala- de un sistema de relaciones. Por ejemplo, ese camino que supuestamente deben recorrer las obras desde el taller del artista, a la sala de exposición
o la galería y luego quizás a colecciones privadas o públicas. El modelo propuesto por Mauricio Miranda con La Fundación podría ser un intento de alterar ese orden, de señalar su insuficiencia en un contexto como el centroamericano. O al menos, de mostrar que no es un orden natural. Más allá de su efectividad, es ya valiosa su apuesta por ensayar otras variantes, por inventar nuevos modos de relación. Y sobre todo, por crear las condiciones para hacer posible otras cosas. No es poco.
Tamara Díaz Bringas
Febrero de 2010 |
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