Espacios audiovisuales: Simplemente Jarmusch PDF Imprimir E-mail
Los miércoles a las 6pm. Vestíbulo MADC
Entrada Gratuita

El último de los indie

Espacios Audiovisuales Un buen día, perdido y deslumbrado en la Cinemateca Francesa, Jim Jarmusch conoció a Nicholas Ray. No es que departiera entonces con el célebre director; sin embargo, ante la aridez y el desarraigo de Rebelde sin causa y Johnny Guitar, se fraguó ese rito ancestral que a veces llamamos encuentro. Meses después Jarmusch regresó a Brooklyn, vendió sus libros de literatura inglesa y se matriculó en la Escuela de Cine de la Universidad de Nueva York.

A la vuelta de un par de años el azar le ofrecerá una curiosa encrucijada: por un lado participa en la producción de Relámpago sobre el agua, el documental que Win Wenders dedica a los últimos días de Nicholas Ray; por otro entra en conflicto con las autoridades universitarias que interpretan la morosidad de sus trabajos como síntoma de mediocridad y desinterés.

Tras varias conversaciones de barrio el inquieto neoyorquino decide apostar por la independencia estética y culmina –con película sobrante del rodaje de El estado de las cosas de Wenders- la filmación de Extraños en el paraíso. Con el filme bajo el brazo y una esperanza a cuestas viaja a Francia y recibe la Cámara de Oro del Festival de Cannes. Era el verano de 1984. Lo demás es agua clara bajo el puente.

7 de octubre

Stranger than Paradise

Alemania- Estados Unidos, 89 min., 1984
Director: Jim Jarmusch

Espacios Audiovisuales Belha es un húngaro que se ha mimetizado con la fauna neoyorquina y se hace llamar Willie. Su vida anodina, las conversaciones triviales y los juegos de cartas no cambian con la llegada de su prima de Budapest ni con los viajes a Cleveland o a Florida. Todos los paisajes son iguales, conformados por tiempos muertos y desencuentros que no parecen afectar a nadie. Jarmusch desecha los métodos tradicionales del relato y se decanta en cambio por la experiencia contemplativa y divagante: pura tertulia noctámbula convertida en cine.

Extraños en el paraíso es el primer filme de una trilogía completada por Bajo el peso de la ley (1986) y Mistery train (1989). En primera instancia resulta evidente que estos filmes no intentan enganchar al espectador a su asiento; sin embargo el ingenio y la nutrida miscelánea cultural –que va del fantasma de Elvis a los usos de la nicotina como insecticida- sustituyen sin esfuerzo y casi sin proponérselo la progresión dramática ausente.

14 de octubre

Mystery train

Estados Unidos, 110 min.,1989
Director: Jim Jarmusch

Espacios Audiovisuales En este filme se cuentan historias a la deriva: una italiana en Memphis, dos japoneses en Graceland, tres amigos desesperados en un cuarto del Hotel Arcadia.

Todos los personajes de su historia buscan con cierto entusiasmo la plenitud contextual, Jarmusch atribuye a un sitio en especial (Memphis, la tierra del Rey Elvis) la calidad de receptor de esas ilusiones, propone un lugar de desencanto, un seudo paraíso tangible desconsolador, y hasta peligroso ¿Qué mejor lugar para pensarlo como mundo ideal que la tierra del Rey? El reino del rock, y el de las euforias desmedidas, asienta con la cabeza en negación para las expectativas infundamentadas de sus visitantes.

Mystery train se divide en tres episodios, tres historias que juntas proponen como si de una sola se tratara; pues van anexadas (enganchadas) por la percepción del espectador para con el ambiente retratado, proponiendo integridad al relato dividido con rostros diversos pero contextos compartidos. Todo esto para generalizar la idea de desilusión conjunta, y diversa, con aumento progresivo.

21 de octubre

Una noche en la Tierra

Estados Unidos, 128 min., 1991
Director: Jim Jarmusch

Espacios Audiovisuales Corky, una joven que conduce un taxi caótico y desordenado como ella misma (impagable el detalle de la cajetilla de cigarros enganchada en el techo y el chicle que deja pegado en la puerta). Rowlands es Victoria, una importante mujer de negocios que se dedica a seleccionar cástings de películas. Durante el viaje en taxi, Victoria pasa de sentir cierto temor o desconfianza hacia Corky a acabar cogiéndole algo de cariño e incluso proponerle que participe en un papel que le vendría como anillo al dedo. Corky, ruda y de comportamiento casi varonil, en el fondo acaba siendo otra mujer como ella que desea tener una vida estable con un buen marido y muchos hijos. Cuando al final del viaje Victoria le proponga hacerle estrella de cine, Corky no aceptará su proposición simplemente porque ella es una taxista que quiere ser mecánica, lo de ser estrella del cine es algo que no le va.

Esta es la primera de cinco historias de taxistas de Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki atraviesan experiencias tragicómicas con sus clientes. Cinco historias que son en realidad una sola, taxis colmados de equívocos en lenguajes distintos, todas las noches la misma noche.

28 de octubre

Hombre muerto

Estados Unidos, 121 min., 1995
Director: Jim Jarmusch

Espacios Audiovisuales William Blake (Johnny Depp) es un contador de Cleveland, él recibe una carta proveniente de un pueblo llamado Machine, allí le ofrecerían trabajo en un metalúrgica. Entonces toma el ferrocarril con el poco dinero que le queda y enrumba hacia allá. Al llegar sano y salvo es burlado y disminuido por el ambiente salvaje y próspero que se vive en Machine. Se enamora rápidamente y aprende a matar también, en esta vida le dice Nobody (Gary Farmer) las armas serán tu lengua, tus poemas la sangre, escribirás poemas con la sangre de tus muertos. William Blake se ve involucrado en asesinatos intempestivamente, piden su cabeza por un alto precio el mismo va creciendo a medida sus víctimas aumentan, William Blake debe regresar al lugar de donde pertenece, cruzar el espejo y volver su espíritu eterno.

Aquí los rasgos propios del lejano oeste son anclas ligeras para el viaje con tintes dadaístas. Hombre Muerto es una película de una riqueza visual que resplandece y de los sentidos en general; los sonidos de las cosas, de un tren o de la naturaleza. Una mirada a la cultura indígena Norteamericana y su desplazamiento. Esa unión del hombre con la naturaleza y ese viaje sorprendente de un hombre hacia a la muerte, como una metáfora de los insondables misterios de la vida y como nos lleva a nuestro destino y quizás podemos ver en esos últimos momentos lo que pudo haber sido nuestra vida.

4 de noviembre

Flores rotas

Estados Unidos, 105 min., 2005
Director: Jim Jarmusch

Espacios Audiovisuales Don Johnston es un Don Juan de capa caída, un casanova que parece haber alquilado permanentemente el rostro impávido de Buster Keaton. Un día cualquiera una carta anónima le informa que tiene un hijo de diecinueve años, y ante la duda y el empeño de un vecino aficionado al detectivismo, viaja al encuentro de las mujeres de su pasado. Previsiblemente sus pasos lo llevarán a tropezar con su propia errancia, con la vida que se fuga, sin prisa y sin remedio, por el retrovisor.

Flores rotas es un filme que combina, en un entretejido progresivo, la narración plana de una historia que sirve como hilo conductor y la exposición emocional hiperrealista y sin concesiones del alma de un Casanova venido a menos, un volcado del contenido de la mente del protagonista que contribuye a proyectar en la percepción de los espectadores el perfil de este individuo que se debate entre la desidia defensiva y la urgente necesidad de huir de la soledad.

Conclusión
Al final de este periplo queda la sensación salobre que comparten todos los finales ambiguos y un hombre delgado, de cabello blanco y rebelde, en el extremo de un cigarrillo. Se llama Jim Jarmusch y está considerado un emblema del cine indie, lo que generalmente no le hace muy feliz. En sus propias palabras, “el movimiento independiente estadounidense es más una categoría estratégica que estética, una etiqueta que se coloca a los productos para poder venderlos. Todo aquel que hace la película que quiere, un poco al margen del análisis de mercado, recibe la etiqueta de indie”.

¿Cómo referirse entonces a ese cine singular que filma Jim Jarmusch desde hace dos décadas? Habría que decir al menos que sus películas están forjadas a placer y a contracorriente, a golpe de largas tertulias, de poesía beat, de melomanía y cinefilia. Habría que asumir las paradojas y sugerir que Jarmusch es el último de una especie que aún no existe. El abanderado de un movimiento que ha roto las banderas antes del primer desfile. Un amigo de rituales ancestrales con el que siempre es posible divagar, escuchar música o disfrutar del paisaje.

Diseño del ciclo: Jurgen Ureña
Coordinación MADC: Antonieta Sibaja