“...Tomad, es mi cantar. Os lo dejo. Os lo
consagro.
Tomad, es mi oración, manantial de belleza,
Si es que sirve el espejo donde se halla el
anhelo…
Tomad es mi cantar, umbral de fuego.
Templo del corazón donde se puede hallar
El más secreto signo del misterio.
Tomad, es mi cantar…
Quiero deciros tanta enajenación que no se
encuentra
Tanta locura azul de corazón abierto
Dicho en humo extraviado.
Os conjuro.
Dejadme el maleficio de la llama.
Voy a quemar estrellas y azafranes,
Voy a destruir anillos que no tienen
caminos.
Haré de ceniza, de rescoldo, de estirpe,
De fuego que jamás se termina y no cierra
los ojos,
Los cantos de mi sangre...”
José Roberto Cea
Extracto del poema
“Ritual del que recibe”
(El Salvador, 1939)
La fe, el sacrificio, el dolor… la vida.
Umbral de fuego
recopila un porcentaje importante del
trabajo del artista
Rafael Ottón Solís
. La instalación como
eje central, se acompaña de lo bidimensional a partir del
vínculo temático.
Referentes como la guerra, la situación centroamericana
y el sufrimiento, se enlazan a una espiritualidad
solidaria. La reminiscencia del espacio sagrado y de
elementos que constituyen altares y semillas de vida,
se levantan como evidencias de una realidad, de un recorrido
por obras que buscan la comunión.
El artista nos presenta una visión de la religiosidad y
de la fe, de una manera integradora. El legado de lo
cristiano, la herencia de lo precolombino y diversas
concepciones orientales, se entremezclan para dar
paso a una idea vinculante de lo sagrado. Esta amplia
concepción de lo sacro, propicia la reflexión a través del
elemento simbólico, de la utilización del espacio como
recinto ceremonial.
La presencia del contexto histórico, lo social y lo
político, se integran con temas como lo litúrgico y lo
ritual. Los conflictos armados, ya sea dentro del propio
istmo o fuera de él, se traducen en obras a manera de esperanza.
La sangre, los exvotos, las balas, el pan; todos,
elementos de una vivencia sacramental.
La instalación como un lenguaje constante, recurre a la
utilización de materiales simples, pobres, materiales de construcción
que se suman a una paleta cromática austera. La
utilización y reutilización de estos recursos, hacen que
los mismos se impregnen de significado y de memoria.
La pintura se integra a lo tridimensional de una manera
escenográfica. La búsqueda por la abstracción
integrada a lo matérico, conlleva a una economía de
recursos. Los espacios construidos por Solís buscan
la magnitud, lo contundente, lo eterno.
Historias de una época convulsa, historias de lo
humano; historias que se perfilan en imágenes como
pasajes de lo vivido.
María José Chavarría
Curadora
Museo de Arte y Diseño Contemporáneo